El Dr. Aidor Miranda evoca la creación de la Escuela de Comercio en 25 de Mayo
"La docencia le dio sentido a mi vida… por algo llegué a los 80 años"Al celebrarse el 45º aniversario del colegio, el ex director habla de los problemas que tuvieron que afrontar para lograr la apertura de la escuela. Del emotivo acto de inauguración. Del uniforme verde. De los recordados festejos por la Semana del Estudiante. De su vocación docente y del "decretazo" interno para festejar los cumpleaños de profesores y directivos en la escuela.

-¿Por qué se creó una escuela?

-La Escuela de Comercio tiene una historia particularisima, ninguno de los institutos secundarios de 25 de Mayo vivió una situación similar. Hubo una serie de circunstancias en donde los vecinos de 25 de Mayo jugaron un papel preponderante y nosotros, tuvimos la oportunidad de llevar adelante un emprendimiento que debió superar innumeras dificultades.
La fecha que celebramos, el 23 de abril de 1962, realmente no fue la creación de la escuela, sino del primer día de clases.
Conseguimos traer el decreto de creación de la escuela un mes después de iniciadas las clases en 25 de Mayo, con un antecedente singular: el de haber convencido al que había sido un Ministro ya renunciando, para que firmara el decreto con una fecha anterior a su renuncia.
¿Por qué en abril? En febrero de 1962 hubo elecciones, se intervino la Provincia, renunció el Ministro Amitrano y nuestro expediente no estaba terminado.
Por esa razón en la primera quincena de abril de ese año logramos rehacer el decreto y obtener la conformidad de la directora de Enseñanza Media.
Cuando llegamos acá nos encontramos sin alumnos, porque al empezar el ciclo lectivo, quienes estaban pre inscriptos, lógicamente, se habían ido a las otras escuelas.
Así que tuvimos que salir a buscar alumnos. No teníamos profesores, no teníamos nada. Y todo se hizo en tiempo récord.


-¿Cómo fue el acto de creación del colegio?

-Hermoso. No lo voy a olvidar nunca porque fue un acto de pobreza y de vocación.
No teníamos establecimiento, entonces nos prestaron la cocina y el patio de la Escuela Profesional para la ceremonia. No teníamos bandera, entonces corrimos a la comisaría y pedimos una prestada. La izamos y cantamos el himno nacional a capella, porque no teníamos ni un disco. Fue el himno más lindo que canté en mi vida porque nos tocó ser protagonistas de nada más y nada menos que de la inauguración de una escuela.

Fue una iniciación hermosa. En todos los órdenes teníamos el consenso de las autoridades. La designación de los profesores la hicimos por convocatoria. Tuvimos un primer año excelente. Fue el logro de toda una comunidad que se puso detrás de un emprendimiento que tuvo una feliz concreción y que hoy es uno de los tantos orgullos en materia de educación.


-¿Cómo se nombró al primer director?

-Por distintas cuestiones nadie quería asumir como director. Lo convencimos a Pedro Damiani, que dijo: “yo acepto pero con una condición, solo por dos años”. Y al final estuvo seis años.

-¿Cómo recepcionó la comunidad la nueva propuesta educativa?

Tuvimos serios problemas en los primeros años. Éramos una escuela chica y teníamos la necesidad que la comunidad nos considerara en el mismo nivel de las demás.
Como era una escuela provincial secundaria, se corría la voz que el título que otorgábamos no servía para ingresar a la universidad. Nos costó años hacerle entender a los padres que el título también tenía validez a nivel nacional. Perdimos muchos alumnos, porque había cierto rechazo.

-¿Qué nos puede decir de la Semana del Estudiante?

Nos ponemos contentos cuando recordamos los desfiles de la Semana del Estudiante. Eso fue instalado por el Centro de Estudiantes Veinticinqueños en la Plata. Nosotros desde allá organizábamos una semana de actividad cultural, deportiva, de preguntas y respuestas, etc. Y todo culminaba con la presentación de la troup Calfucurá.
Los veteranos se acordarán de la presentación de la obra “Romeo y Julieta”, que compusimos en verso para hacer cargadas a los personajes de 25 de Mayo. Yo era Romeo y Gogo Di Caro, Julieta. Fue tan brillante que la tuvimos que repetir, logramos colmar el teatro.


-¿Cómo surgió lo del uniforme verde?

-Ese fue un tema debatido en los orígenes del grupo de trabajo, entre Pedro Damiani, Gogo Di caro, García Fernández, León Goldstein, Zunilda Casasa y “Chicha” Cirigliano de Grau, quien fue la que diseñó el escudo del establecimiento.
La cuestión era como hacer conocer la escuela. Y el verde era el color de nuestra bandera. Desde el punto de vista económico no queríamos la exquisitez de un uniforme caro que fuera prohibitivo para los alumnos. Nacimos como una escuela muy modesta de clase media para abajo.
Nosotros nos encargamos de comprar los sacos en Buenos Aires y después se los revendíamos a los alumnos para que lo pagaran como pudieran.
En los desfiles ganamos el mote de “bichos verdes” y nadie se enojaba, porque ya era una característica de la escuela.


-¿Fue director de la escuela cuatro veces?

-Si, un caso único. Primero fui director interino, posteriormente me titularizaron. Después, en la época del proceso me dejaron cesante por decreto, entonces continué con las horas cátedras. Ninguno de mis compañeros aceptó el cargo. La escuela quedó por tres meses sin director. No les quedó más remedio que volver a nombrarme director. Fui provisorio hasta un año antes de jubilarme, donde me titularizaron. En total me nombraron cuatro veces.

-¿Por qué le dieron el nombre de “Islas Malvinas” al salón de actos de la escuela?

-En 1982 inauguramos la nueva escuela. La alegría era limitada por llegar a un hermoso establecimiento pero en ese momento se libraba la guerra de Malvinas.
A raíz de esa circunstancia le pusimos el nombre de “Islas Malvinas” al salón de actos.
Nos preocupaba y nos entristecía que el alumno Daniel Troche dejara su guardapolvo para ponerse el uniforme militar e ir a exponer su vida a las islas.

-¿Qué le dejó la docencia?

-Yo soy abogado por necesidad. Docente y maestro por vocación. Siempre me gustó el magisterio.
Bien o mal le dediqué todo con mucho entusiasmo, me enriquecí con el trato de los adolescentes. Logré amigos y quedó abierto un canal sentimental de comunicación, hay gente que siempre se acuerda y me viene a saludar. Eso alegra mi vida.
Si se guarda una estima, un recuerdo, es porque uno en su accionar, algo dejó.
Educar es ponerse al lado y marchar juntos. Cada uno respetando el rol que tiene asignado. A mi me encantaba la Escuela de Comercio porque largamos desde abajo.
Yo soy hijo de un obrero, mi padre fue un hombre de trabajo, siempre dijo que la única riqueza que nos quería dejar era la posibilidad de estudio. Entonces yo sentía que tenía que devolver todo ese esfuerzo. Nadie es lo poco de lo que pueda llegar a ser por si solo. La docencia le dio sentido a mi vida… por algo llegué a los 80 años.


-¿Cómo era el trabajo con los chicos en los primeros tiempos?

-Nos reuníamos todas las semanas, al margen del reglamento, y como había pocos alumnos, teníamos una ficha individual de cada chico.
Nosotros hacíamos de psicólogos, llamábamos a los padres y trabajábamos para encontrar soluciones. Eso después se perdió cuando fue creciendo el número de alumnos, pero dejamos una huella, quedó una tradición muy linda. La escuela sigue siendo un punto de partida para aquellos que buscan una salida laboral.


-¿Algún recuerdo que siempre tiene presente?

-El mejor recuerdo que tengo es la solidaridad de mis compañeros cuando me dejaron cesante de la dirección, en la época del proceso. Un inspector trató de convencerlos para que alguno de ellos asumiera mi cargo. Entonces lo interrumpieron y le manifestaron que nadie iba a aceptar reemplazar a Miranda sin fundamentos.

-¿A que se llamó “la familia del comercial”?

-Una forma de promover la escuela fue trabajar en una gran identidad entre alumnos y profesores. Nos dábamos el lujo de hacer picnics, fiestas y agasajos de igual a igual con los alumnos, siempre salvando las distancias y con el respeto lógico de los distintos roles.
Además, necesitábamos estimular la solidaridad, la lealtad y el compromiso del grupo de trabajo. Entonces, hicimos un listado con las fechas de cumpleaños de los profesores y una vez por mes los celebrábamos en la escuela con una comida fuera de horario de clases.
(Ver Decreto)

-¿Por qué le dieron el nombre de Maestros Pagadoy a la escuela?

-Eso formó parte del carácter local que queríamos darle a nuestro establecimiento.
Los maestros Pagadoy fueron los pioneros de la educación en serio. Ellos dedicaron su vida al magisterio con una gran calidad como docentes. Gustó muchísimo darle sentido de pertenencia exaltando los valores del lugar. En fin, todo cuadró bien para que podamos decir que esta escuela es “bien de 25 de Mayo”, por eso hay que cuidarla y enaltecerla.

Decreto del director Aidor Miranda – Año 1984

Visto:
La necesidad de constituir la unión de la familia del comercial, afianzar la justicia de sus reclamos salariales, consolidar la paz interior de sus atribuladas almas, proveer a la defensa común de sus requerimientos gastronómicos, promover el bienestar estomacal de sus integrantes y asegurar los beneficios de la libertad para nosotros, para nosotros y para nosotros. Y considerando que el calendario escolar omite la inclusión de celebraciones que por su trascendencia y significado no pueden pasar desapercibidos en nuestra comunidad educativa, el Director de la Escuela de Comercio Media y Técnica Nº 1 de 25 de Mayo Provincia de Buenos Aires, República Argentina

Resuelve:
1º Declarar feriado interno el segundo viernes de cada mes a partir de cada mes
Al cierre de esa jornada se realizaran cenas alusivas a los integrantes del personal que ese mes celebran sus onomásticos, según la lista adjunta:
-Los nacidos en el mes de enero quedan incorporados a la celebración del mes de diciembre y los venidos al mundo en febrero, a la del mes de marzo.
-Queda prohibida toda alusión al número de velitas que cada celebración supuestamente debiera apagar si hubiera torta de cumpleaños que por tal motivo se suprime.
Dado que vivimos en democracia y todos hacemos un culto de la libertad, no es obligatorio cumplir años, pero es de mal gusto no participar de los brindis para que siga cumpliendo muchos más.
2º Dado a publicidad, notifíquese y archívese en la confitería del establecimiento.


A mí querida escuela

¡Oíd mortales el grito sagrado…!
Un nuevo coro tus notas entonaba;
Con el paño de Belgrano elevado,
tu advenimiento feliz saludaba

Modesta casa, sus puertas abría,
para que noveles sueños entraran
Del saber, nuevos rumbos ofrecía
para que afrontar la vida pudieran

Hoy, tus ansias las veo colmadas,
y aunque los sacos verdes no veo,
las esperanzas están renovadas,
y sus almas pueblan cada recreo

¡Querida Escuela “Maestros Pagadoy”!
Por tu fructífera siembra yo brindo,
Y por ti agradecido a Dios estoy:
¡Tú guardas de mi vida, lo más lindo!

1962 – 23 de abril - 2006
Aidor
Edgardo Esteban habla de la guerra al cumplirse 25 años del conflicto armado
“Los kelpers saben que la lógica de un país previsible nos llevará a recuperar las Malvinas” El ex combatiente y periodista argentino cuenta lo que sintió en su último viaje al archipiélago, el pasado 2 de abril. Del debate que despertó su película “Iluminados por el fuego”. Del por qué la sociedad argentina hoy no espera la recuperación de las islas. De su decisión de convertirse en periodista cuando finalizó de la guerra y de sus afectos.

Convivir con la causa

-Estamos transitando los 25 años del desembarco argentino en las Islas ¿Cómo es el día a día de Edgardo Esteban?

-(Se cruza de brazos) En el día a día uno piensa que ha perdido seres queridos. En aquellos que tienen la problemática del stress postraumático y como consecuencia de la indiferencia, de la soledad y de una sociedad que fue cruel con todos los que estuvimos allá, sentís que te están quitando la vida.
Acá la gente lo vive como una efeméride y la realidad es otra. Más allá de los momentos de celebración es bueno que también podamos plantear que nos pasó como sociedad y que errores cometimos para no volver a repetir esas mismas falencias que tuvimos hace 25 años y que produjeron tanto horror y muerte. Una guerra donde que hay que preguntarse por qué se hizo.

-Justamente… ¿sirvió para algo la guerra?

-No, considero que fue un retroceso. Soy de los que no volvería a Malvinas, volví en varias oportunidades como periodista pero no iría nuevamente a una guerra.
La causa fue usada políticamente por una dictadura que quiso tratar perpetuarse en el poder mediante un hecho que va mucho más allá de los 25 años, que es el reclamo de soberanía de nuestras islas. La guerra dejó secuelas que hasta ahora pocos se hicieron cargo y pidieron perdón.


"La muerte está latente en todos los que estuvimos en una guerra"

-Estuvo en Malvinas el pasado 2 de abril ¿Cómo fue este último viaje?

-Para mi fue duro, como que uno ya es poco tolerante en algunas cosas, ir a las islas es ver siempre las películas en colores, ver la guerra que ya no está, que no existe. Es como que vas a hacer turismo a un lugar que tiene su magia y su encanto por todo lo que fue.
En lo personal, fue uno de los remedios que más me ha servido para poder mirar ese pasado, saber que la guerra esta allá atrás y ver ahora como me reconcilio con la vida. Yo no soy un sobreviviente de Malvinas, soy un tipo que vive la vida día a día y que apuesta al futuro, a construir algo distinto a partir de la tragedia y el horror de la muerte.


La guerra desde la mirada de los familiares

-Asistió al estreno del filme “Nuestras Historias. Una película de los hijos”, el documental con testimonios de familiares de ex combatientes. ¿Qué impresión le dejó?

-Es lo que viene. Es importante escuchar la voz de aquellos a los que no pudimos comunicarles nuestro dolor y que acompañaron nuestro silencio.
Es un aire nuevo, es algo que nos va a dar sostén para poder seguir viviendo.
La contención de los afectos, la ternura y la mirada humana de ese documental son un buen oxígeno para aquellos que estuvimos en la guerra y también, para una sociedad que ve reflejada en nuestros hijos, esa continuidad de lucha por la causa Malvinas.


-El promotor del documental, el ex combatiente Carlos Giordano, se sorprendió porque en muchos testimonios, los hijos no conocían la historia de sus padres pero sí la de otros. ¿Qué sucedió en el seno de su familia?

-A mi familia busco no transmitirle mis cruces. Siento que se aburren de escucharme y están como cansados. Y eso es sano. Ellos tienen que saber lo que me pasó, tienen que entenderlo y respetarlo pero deben construir su futuro sin padecer mi dolor.

El reclamo internacional y las maniobras de Gran Bretaña

-La ONU ha emplazado a Gran Bretaña y la Argentina para que este año se sienten a hablar de la soberanía ¿Cuáles son sus expectativas?

-El diálogo es el único camino posible. Desde hace más de cuarenta años que Argentina reclama la posibilidad de sentarse a hablar a partir del único camino viable y factible: el reclamo a nivel internacional y de la paz.
En ese aspecto, la guerra hizo retroceder mucho esa continuidad de reclamos. Hoy quizás la historia hubiese sido distinta. Ojala que Inglaterra algún día deje de lado esa soberbia que tienen los poderosos, respete a las Naciones Unidas y a todos los países que apoyan esta medida y se siente a hablar, más allá de las cuestiones personales y de lo que les pase a los habitantes de las islas.


-La quita de colaboración en la exploración de hidrocarburos y la reforma a la Ley de Pesca que ha promovido el Gobierno Nacional ¿puede complicar el diálogo entre ambos países?

-Las regalías pesqueras les conviene a los cuatro o cinco referentes políticos de las islas que son dueños de las empresas factorías y que son multimillonarios.
Acá hay que sentarse a hablar en serio con Gran Bretaña, y no con un gobierno y los habitantes de un pequeño poblado que no es más que una escuela secundaria de la Argentina.
Con la excusa de los habitantes buscan sostener esa base militar monstruosa que es Mount Pleasant, que les permite ejercer control aéreo de las regiones sur y antártica, de las reservas de agua y petróleo, de la pesca y todo lo que pueda haber en materia de recursos, como ahora que buscan oro y diamantes.
Es una buena avivada poner de escudo a los habitantes de una colonia muy pequeña para usufructuar y para buscar réditos o intereses económicos y políticos mucho más profundos que lo que está haciendo Gran Bretaña con las islas.


La cuestión Malvinas y la política argentina

-¿Qué opina de la creación del “Observatorio Parlamentario – Cuestión Malvinas”?

-Charlé bastante con el diputado nacional Jorge Arguello (autoridad del observatorio) y parece que es un tipo que tiene ganas, tiene iniciativa de hacer cosas. Posiblemente deje su cargo. Va a ser una gran pérdida porque es el motor que genera todo eso, es muy generoso en la amplitud de criterios para tener en cuenta a las otras miradas políticas y todas las miradas que hay de Malvinas.
Tiempo atrás había sectores de ex combatientes que se creían que eran dueños únicos de la verdad. Y ahora, estos tiempos marcan que todos tenemos una verdad para contar.
Ni yo soy referente absoluto de nada, ni me creo el dueño de ninguna verdad, ni la película es la verdad oficial sobre Malvinas, es una de las tantas miradas que hay que construir. Y en ese aspecto, si el observatorio es generoso y escucha todas las miradas, está bien que se avance en ese sentido, es importante que haya un respaldo político.
Si Argentina a nivel país, además del esfuerzo parlamentario, marca caminos coherentes de reflexión y de referencia, estos serán los enemigos más crueles que puedan tener los kelpers, porque si Argentina es creíble en el mundo, la lógica de un país previsible es lo que lo llevará a recuperar las islas y eso los isleños lo tienen muy claro.


“La sociedad argentina hoy no espera la recuperación de las islas en los discursos”

-Estamos en un año electoral… ¿es peligroso que el tema pueda meterse en las campañas políticas?

-No se meterá tanto porque no es importante, la causa sí es importante pero para los especuladores políticos seguramente habrá otros discursos.
Después del 2 de abril nadie se acuerda del tema Malvinas. El asunto es usado para las coyunturas pero los que hablamos con firmeza y continuidad, no somos más de diez mil.
La sociedad argentina hoy no espera la recuperación de las islas en los discursos.
La película (Iluminados por el fuego) y el debate que hay ahora le han hecho tomar conciencia a la gente, pero el pueblo lo que quiere es tener sus cuentas bancarias tranquilas y cobrar a fin de mes. La campaña, seguramente, estará centrada en un 80 % en eso y en la seguridad.


“Después de la guerra, la primera en ser derrotada es la verdad”

El periodista, la película y el debate

-Antes del conflicto pensaba ser agrimensor ¿Qué lo llevó a cambiar al periodismo?

-Cuando volví de la guerra aprendí que la primera en ser derrotada es la verdad.
Eso fue lo que me estimuló a ser periodista. Nunca pensé que iba a llegar hasta donde llegué. Que pude construir todo este trabajo en 23 años de carrera, con maestros como Santo Biasatti y Nelson Castro. Que pude trabajar doce años para medios extranjeros. Que llegué a ser presidente de la Asociación de Corresponsales Extranjeros y ser el primer presidente argentino. El hecho de haber escrito un libro que género un gran debate, con una película que movilizó y que pudo profundizar una mirada distinta de lo que fue la guerra. La verdad es que fue un camino intenso.
Pero como que en el periodismo todo lo que hiciste ya fue, siempre estas en el mañana, buscando nuevos desafíos.
Un gran realizador de cine por ahí tiene una película que perdura en el tiempo. Un buen periodista hoy hace una nota de tapa y al día siguiente tiene que lograr otra del mismo tenor para perdurar. Y yo soy periodista de calle, no cinematográfico, todos los días busco alternativas para sobrevivir en esta experiencia que amo tanto que es trabajar como periodista.


“Iluminados por el fuego” marcó en muchas cosas un antes y un después"

-Después de la película, varios ex combatientes se animaron a denunciar ante el Ministerio de Defensa los vejámenes que sufrieron durante la guerra. ¿Hay un antes y un después de “Iluminados por el fuego”?

-La película despertó y ayudo a abrir cabezas. Si de algo estoy contento es que en ese aspecto todos pueden hablar, se están contando historias que hace tiempo atrás se decía que eran mentiras. Hoy ya no se discute, se sabe que pasó. Y si una película puede movilizar y cambiar esos aspectos, son fenómenos culturales que hay que tener en cuenta y respetar. “Iluminados por el fuego” marcó en muchas cosas un antes y un después.

-¿Qué le diría a aquellos que todavía no hicieron escuchar sus voces?

-El único consejo que le puedo dar a un compañero de Malvinas es que no se calle.
El tema es el disenso, no estamos en el cuartel donde un general te hacia callar la boca porque eras un colimba. Hoy somos todos iguales ante la ley y la Constitución. En ese aspecto todas las voces son buenas y las miradas son válidas, entonces desde ese lugar se puedan hacer denuncias.
Ves gente que tenía un programa de radio llamado “Malvinas, la verdadera historia”, como si hubiese sido la única historia y después terminan siendo denunciados por estaquear y hacer “submarino” a sus soldados. Me parece que es muy hipócrita esconderse desde ese lugar.
Yo nunca fui lo importante, por más que estoy orgulloso de lo que hice en las islas, lo importante es discutir sobre Malvinas. Y no hay odio ni rencor, lo que uno reclama es justicia y dignidad.
Para construir un país distinto y luchar por la vida es bueno mirar lo que nos pasa para no volver a cometer los mismos errores.

Los afectos

-Con la película hubo gente que tomó la causa como bandera… ¿Cómo definiría al actor Gastón Pauls?

-Es un buen amigo. Es un tipo que se comprometió mucho con este proyecto. El ahora sigue con sus otros trabajos pero para nosotros la causa Malvinas va a perdurar en el tiempo. Es una persona que nos va acompañar desde el arte. La película también le marcó un antes y un después.
En definitiva, con la realización cinematográfica se planteó la “Malvina interior”, la que tenemos todos adentro, los que estuvimos en una guerra… los que estuvimos en algún momento difícil de nuestro país como Cromañon, Semana Santa, Villa Martelli, La Tablada, La Amia, La Embajada, los 70, donde corrió mucha sangre y hubo mucho dolor.
Si podemos sacudirnos y tomar como excusa la causa de las islas para poder hablar desde ese lugar, me parece que es un buen camino, y Gastón en ese aspecto, se comprometió y mucho.


-¿Y a su familia?

-Es lo que me hace sentir vivo. Ellos son mi vida. (Baja el tono de voz y habla pausado) Para meterme en la muerte como me metí si no hubiese estado el amor de ellos no habría soportado tanta angustia y esa muerte que esta latente en todos los que estuvimos en una guerra.

“la película está más viva que nunca”

-¿Y al director de la película, Tristán Bauer?

-(Respira profundo y piensa la respuesta) Es un hermano de la vida. Es un genio. Tiene un sólo defecto: es hincha de Boca.
(Habla pausado, como buscando las palabras justas) Es un tipo que yo quiero mucho, que voy a estar eternamente agradecido. Tiene la mirada de los grandes. Aprendió mucho con esta experiencia de la guerra.
El está más sorprendido que yo de que “Iluminados” siga siendo un fenómeno social.
Yo estoy viajando, vine del sur. Ahora me voy a Chaco, después iré a Chile, volveré al sur y luego estaré en Venezuela. La película está más viva que nunca, ésta es una causa militante y él, es un militante del arte. Más allá de la experiencia del cine, es el padrino de mi hijo.


La película “Iluminados por el Fuego” (recuadro 1)

Edgardo Esteban es periodista, nació en Haedo, provincia de Buenos Aires, el 20 de junio de 1962. Cumplía con el servicio militar obligatorio en el Grupo de Artillería Aerotransportada 4 en Córdoba, cuando fue enviado, con sólo 19 años, a luchar a Malvinas en 1982.
En 1993, junto al poeta Gustavo Romero Borri, escribe el libro “Iluminados por el fuego. Confesiones de un soldado que combatió en Malvinas” en el que se narran las vivencias imborrables que deja la tragedia y del horror de la guerra.

En 1999 se reanudan los vuelos a las islas y Esteban integra la primera delegación argentina que vuelve a pisar el archipiélago. Allí vive una experiencia única como periodista y ex combatiente al reencontrarse con sus recuerdos para cerrar viejas heridas. Vuelve motivado para darle forma a “Diario del regreso”, que se incorpora como anexo del primer libro.
Más tarde logra captar la atención del director de cine Tristán Bauer, para dar forma en el año 2002 a “Iluminados por el fuego”, película protagonizada por el actor Gastón Pauls.
El rodaje padece grandes problemas coproducción y presupuesto. La parte final es filmada en Malvinas.
El 8 de septiembre de 2005 se estrena en Buenos Aires.
El filme ya ganó 28 premios. Fue visto hasta en China, Japón, Grecia, Australia y Egipto.

Proyectos del periodista (recuadro 2)

El pasado 2 de abril cuando viajó a Malvinas por los 25 años de la guerra, realizó entrevistas y un documental para el canal Encuentro del Ministerio de Educación, sobre la vida de Raimundo Gleyzer, el primer periodista argentino que fue a las islas en 1968 y hoy es un desaparecido. Llevó un video del recordado cronista y filmó la vida de él 40 años después y a 25 años de la guerra.

Actualmente se desempeña como profesor de Televisión en la Universidad de Palermo. A su vez, escribe otro libro sobre su padre, un dirigente que fue asesinado en el 1972, cuando él tenía sólo 9 años. Trabaja en una investigación sobre el Peronismo y la política de Argentina desde el Cordobazo hasta la llegada de Perón.